No una Cenicienta cualquiera



La vida en sí es el más maravilloso cuento de hadas.

Hans Christian Andersen

Érase una vez una inexperta plebeya en una entrevista de trabajo. La que luego sería su jefa le preguntó cuáles consideraba eran sus defectos. Lo que a continuación sucedió, hizo reír mucho a la entrevistadora, y seguramente le hizo pensar que sería divertido trabajar con la chica.

La joven dijo: "Siempre estoy refunfuñando, pero eso no quiere decir que esté enojada, ni que me la esté pasando mal. Simplemente así soy yo, es mi forma de sacar la frustración en pequeñas dósis para no explotar después".

Esa doncella era evidentemente yo. A pesar de que inclusive en este blog siempre encuentro nuevos pretextos para desahogarme, no quisiera parecer una persona que no disfruta los pequeños momentos.

Dicen que la felicidad no es un estado que se alcanza y en el que se permanece. Es bien sabido que el "y vivieron felices para siempre" no existe. La dicha la conforman los múltiples destellos que iluminan la gris cotidianeidad, y hay que estar pendientes de no pasarlos por alto en espera de algo más deslumbrante. En el afán de hacer un ejercicio por señalar las cosas buenas de la vida, aquí les dejo mi top ten de highlights de una jornada cualquiera...


1. Sale el sol en el Palacio. A pesar de que el grito de mi niño desde su cuna significa que "se terminó la tranquilidad" por (al menos) 12 horas más, verlo paradito sosteniéndose del barandal y pidiendo desesperadamente mis brazos es, sin duda, el mejor instante de mi día.


2. Oscuro elíxir. Antes de apurar nada, un express cortado o un cappuccino preparado en estufa, bebido a sorbos (mientras checo twitter y la primera plana de un par de periódicos en línea), se impone para empezar bien el día.


3. No será con leche de burra, pero es un lujo de 15 minutos completitos. Durante todo el día soy multitasking: haga lo que haga, estoy con un ojo al gato (o al niño) y otro al garabato (mi labor en turno). Por eso el tiempo que paso en la regadera es maravilloso: es sólo para mí.


4. A recorrer la comarca. Salir por fin de la casa (tras haber resuelto una larga lista de pequeños quehaceres, y después de quitar a quien haya estado estacionado frente a la puerta de mi garage), representa todo un logro que siempre saboreo recorriendo una ciudad semi-tranquila tras la hora del peor tráfico.

5. A falta de palomas mensajeras - SEND. Sin duda alguna, darle click a este botón para enviar un mensaje que contiene una entrega, es uno de los instantes más satisfactorios de cualquier jornada.

6. Hora del festín. NUNCA en mi vida había gozado tanto la hora de la comida. Y es que, además de que ahora me deleito con comida casera, jamás había sentido que lo merecía más que ahora: significa que ya superé medio día y que ya de aquí en adelante, el ritmo va de bajada.

7. ¡Ting! El sonido de mi celular anunciando que estoy recibiendo una llamada, sms, un e-mail, o cualquier otra forma de contacto (vía Twitter o Facebook) con mis amiga(o)s, siempre me pone de muy buen humor.

8. Hogar, dulce hogar. Volver al hogar es el punto más alto del día de cualquiera. Para mí no significa ni remotamente que hayan terminado los esfuerzos del día, pero sí que ya los superé en un 70%.

9. El rey regresa al castillo. Todo el día podré parecer una Cenicienta cualquiera pero, cuando mi marido llega de trabajar, me reencuentro con el príncipe azul que me convirtió en toda una reina. Además, este rey no es un macho como los de los cuentos: cuando está en casa, se encarga del heredero tanto como yo.

10. A la rru rru nene... Que el pequeño tirano se duerma, me alegra tanto como cuando despierta en la mañana. Éste es el verdadero momento en el que pongo la bandera en la cima de mi día. Al contrario de lo que le pasaba a la sufrida princesa, para mí las horas de glamour son las más cercanas a la media noche. Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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3 comentarios:

Giliane dijo...

Creo que la mayoría de las mujeres con hijos podemos identificarnos con tu lista... puntos más, puentos menos... pero creo que ese es el sentir general :)

Sofía dijo...

¡Ting! ¿Será que los desperté?

Doral. dijo...

Hola Dada:

Muy hermoso artículo, me identifiqué plenamente con él, y con tu permis me lo llevo para compartirlo con nuestras amigas de una casita virtual muy especial, tu casita amiga y te sigo en tu hermoso blog a partir de hoy con toda mi admiración, respeto y cariño que tú mereces paisana querida. ¡Felicidades por tu blog tan instructivo!

Abrazo sinaloense,
Doral.
http://auroradelaluzinmortal.blogspot.com/